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The Smiths «This charming man»

The Smiths, mi banda preferida de los años 80.
Los descubrí a los 17 años, casi 18. Cumplí mi mayoría de edad en Madrid, en plena «movida madrileña», menuda suerte!
Me enrollé con un chico punk y me hundí en su música como en su «cresta», fue un romance de lo más puro de mi juventud, donde descubrí nuevos garitos, buena música y nuevos amigos.

«La banda fue fundada en 1982 por dos jóvenes de Mánchester, Johnny Marr y Steven Patrick Morrissey, aunque este último es más conocido por su apellido, Morrissey. Marr estaba buscando gente para formar una banda cuando unos amigos suyos le hablaron acerca de un joven que vivía cerca y que tenía un estilo particular de escribir, aunque le advirtieron que era difícil de tratar. Era Morrissey, un joven cuya vida era difícil y se refugiaba en la literatura (especialmente en Oscar Wilde, al que haría más de un homenaje en muchas de sus canciones), y ya era conocido en algunos círculos de Mánchester, habiendo cantado en una banda llamada The Nosebleeds de corte punk y en la cual no encajaba por su estilo vocal y actitud en el escenario. Había intentado hacer periodismo musical pero había desistido. Es entonces cuando Marr se pone en contacto con él, iniciando una historia musical hoy mítica.»

Mi canción preferida que me transporta a otra época, sin duda es, «This charming man«,  compuesta por el guitarrista Johnny Marr y por el cantante y letrista Morrissey. Fue lanzada como el segundo sencillo del grupo en octubre de 1983. Aunque también «What Difference Does It Make?» me sigue transportando..

¿La escuchamos?

De los 15 a los 20

De los 15 a los 20, es la etapa de mi vida que más recuerdos me dejó y que no llego a soltarlos, quizás por eso, sea tan loca y jovial, porque no he dejado nunca de recordar..Me imagino como a la mayoría, pero claro, cuando te quedas embarazada a los 21, ya no es como a la mayoría.

El caso es, que mis veranos de quinceañera, los pasaba con mis tíos y primos en la zona costera más turística de mi ciudad.

Eran veranos eternos, como todo el sur, meses y meses de días de playa, de luz, de noches largas y desenfadadas, de conocer gente de todos los países, de vivir sin problemas ni tensión, ya que mis tíos nos dejaban libertad horaria y eso, se agradecía en aquella época, 1980…

Primer día de vacaciones, el mes de junio.

Llamada de mi prima: «Tía, que mañana nos vamos, prepárate que tengo muchas ganas de verte»

Uau!, esas llamadas tan esperadas, que ya me entraban las «cosquillas» internas de ansia viva!

Continuará..